El Hubble sigue observando el universo, pero necesita ayuda para mantenerse en el espacio. La NASA abrió una consulta a empresas para estudiar cómo elevar su órbita o reparar el telescopio antes de su eventual regreso a la atmósfera, previsto entre 2033 y 2034.

El problema es físico: el rozamiento atmosférico reduce lentamente su altura y el observatorio carece de propulsión para recuperarla. En su anuncio del 30 de octubre, la agencia estima que una intervención tendría que realizarse a más tardar en 2032. También consulta alternativas para una reentrada controlada cuando termine la misión.

Webb no puede reemplazar todas sus observaciones

La llegada del James Webb no volvió prescindible al Hubble. Ambos tienen capacidades diferentes: Webb se concentra en el infrarrojo, mientras Hubble permite observar también en luz visible y ultravioleta. Trabajar con ambos amplía la información que los astrónomos pueden obtener sobre un mismo objeto.

El observatorio fue diseñado para recibir mantenimiento en órbita. Cinco misiones de astronautas repararon equipos e incorporaron tecnología que permitió extender su vida científica mucho más allá de los aproximadamente 15 años considerados inicialmente. La última visita ocurrió en 2009, según la información de la misión.

Cómo se complementan Hubble y Webb. Video de archivo: NASA.

Una posibilidad que la agencia ya había estudiado

En 2022, NASA y SpaceX acordaron analizar si una nave Dragon podía alcanzar el telescopio y trasladarlo a una órbita más estable. Aquel estudio debía evaluar los desafíos de aproximarse, acoplarse y mover el observatorio con seguridad; no constituía una misión contratada.

La nueva consulta vuelve a poner sobre la mesa la participación comercial. Las empresas podrán responder hasta el 30 de noviembre, mientras la agencia examina qué capacidades existen para intervenir en el telescopio. Por ahora, se trata de reunir información, sin una misión de rescate adjudicada.