La compañía busca avanzar con una nueva propuesta para construir un centro de datos de US$200 millones en el mismo terreno donde su proyecto anterior fue cuestionado por su impacto ambiental.
Google vuelve a mirar hacia Cerrillos.
A través de Inversiones y Servicios Dataluna, la compañía presentó ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) una consulta para determinar si su nuevo proyecto de Data Center debe ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
El problema es que organizaciones socioambientales sostienen que la iniciativa no sería realmente nueva.
El proyecto contempla un terreno de aproximadamente 23 hectáreas, con infraestructura eléctrica subterránea y sistemas de refrigeración por aire. Es distinto, al menos técnicamente, del proyecto presentado originalmente en 2020, que contemplaba utilizar hasta 169 litros de agua por segundo del Acuífero Santiago Central.
Ese proyecto terminó siendo rechazado y su autorización fue posteriormente anulada por la justicia.
Ahora, organizaciones como OLCA y MOSACAT cuestionan que Google pueda tramitar la nueva propuesta como una iniciativa independiente, considerando que se emplazaría en el mismo terreno.
¿Qué cambió?
Uno de los principales cambios está en el sistema de refrigeración.
La propuesta anterior dependía de un importante consumo de agua. La nueva iniciativa plantea sistemas de enfriamiento por aire, reduciendo esa dependencia.
Pero las organizaciones apuntan a otros posibles impactos: el proyecto contempla decenas de grupos electrógenos, 63 unidades de refrigeración y almacenamiento de sustancias inflamables.
También cuestionan los eventuales efectos sobre humedales ubicados en el entorno del proyecto.
El punto clave está ahora en el SEA
La discusión no es solamente si Google puede construir o no el Data Center.
La pregunta es si esta nueva propuesta debe ser sometida a una evaluación ambiental completa o si puede avanzar mediante una consulta de pertinencia sin ingresar al SEIA.
Desde OLCA, su director Lucio Cuenca cuestionó que la empresa presente como nuevo un proyecto que, según la organización, mantiene elementos sustanciales de la iniciativa anteriormente evaluada.
MOSACAT, por su parte, advierte que dejar este tipo de proyectos fuera del sistema de evaluación limitaría las posibilidades de información y participación de la comunidad.
Ahora el SEA deberá analizar los antecedentes y determinar cómo debe continuar la iniciativa.
En otras palabras: Google quiere volver a Cerrillos, pero esta vez la discusión no parte desde cero.












