La académica de la Universidad Católica fue reconocida por una trayectoria de más de cinco décadas dedicada al estudio de la biodiversidad chilena, la flora nativa y la apicultura, con investigaciones que llegaron hasta el desarrollo de productos y tecnologías.

Gloria Montenegro tiene 85 años y lleva más de cinco décadas dedicada a estudiar la biodiversidad chilena. Ahora, su trayectoria suma un nuevo hito: se convirtió en la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas de Chile.

La académica emérita de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales de la Universidad Católica fue reconocida por su aporte a la investigación, la innovación y la formación de nuevas generaciones de científicos.

Su trabajo se ha concentrado en áreas como la biodiversidad, las plantas nativas, la ultraestructura vegetal, la fitoquímica y los productos naturales, conectando investigación científica con aplicaciones en el sector productivo.

“Abro el camino para que más mujeres lo ganen”, señaló Montenegro tras conocer el reconocimiento.

De la biodiversidad a la innovación

Una parte importante de su carrera ha estado vinculada al estudio de la flora y los recursos naturales de Chile.

Desde la década de 1970, cuando participó en la introducción del primer microscopio electrónico de barrido en la Universidad Católica, Montenegro ha desarrollado investigaciones sobre biodiversidad y flora nativa, además de liderar más de 30 proyectos de investigación e innovación con financiamiento nacional e internacional.

Pero uno de sus trabajos más conocidos llegó desde un producto tan cotidiano como la miel.

Durante décadas, su equipo investigó las propiedades biológicas de las mieles chilenas y otros productos apícolas. Ese trabajo permitió desarrollar el Active Patagonia Factor (APF), un sello que permite identificar el poder antibacterial de determinadas mieles nativas de la Patagonia.

La investigación también permitió identificar compuestos presentes en estas mieles con actividad frente a bacterias, generando nuevas posibilidades para valorizar la producción apícola nacional.

Según los antecedentes entregados por la Universidad Católica, este trabajo ha beneficiado a más de 1.500 familias de productores.

Una pionera para las mujeres en ciencia

El reconocimiento también tiene un significado especial por el lugar que Montenegro ha ocupado en la incorporación de mujeres a la investigación científica.

La académica ha impulsado iniciativas destinadas a aumentar la participación y visibilidad de mujeres en las ciencias, convirtiéndose ahora en la primera mujer en obtener este Premio Nacional en la categoría de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas.

La ministra de Educación, María Paz Arzola, quien presidió el jurado, señaló que la elección fue unánime y destacó una trayectoria que pasó desde la ciencia básica hacia la ciencia aplicada, la innovación y la transferencia tecnológica.

Entre sus reconocimientos anteriores se encuentra el Premio L’Oréal-UNESCO For Women in Science, que recibió en 1998, siendo la primera latinoamericana en obtenerlo.

Más de cinco décadas de investigación

La trayectoria de Montenegro incluye publicaciones científicas, libros, patentes y proyectos desarrollados con instituciones nacionales e internacionales.

Su trabajo también se ha extendido a la creación y fortalecimiento de redes e instituciones relacionadas con la conservación y el estudio de la biodiversidad.

Ahora, su nombre queda incorporado a la historia de los Premios Nacionales de Chile con un hito adicional: es la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas.

Para Montenegro, sin embargo, el reconocimiento también abre una puerta para las que vienen detrás.

“Creo que tenemos que seguir trabajando juntos, hombres y mujeres, y valorar el trabajo de cada uno”, afirmó.