La NASA lleva años mirando hacia un lugar concreto de la Luna para el regreso de los seres humanos a su superficie: el polo sur lunar. Sin embargo, uno de los astronautas que acaba de viajar alrededor de nuestro satélite cree que comenzar precisamente allí podría no ser la opción más segura.
Se trata de Victor Glover, piloto de Artemis II, quien propuso que la agencia estadounidense considere una estrategia más gradual: realizar primero un alunizaje cerca del ecuador de la Luna y avanzar posteriormente hacia el polo sur.
“Creo que tenemos que ser realistas y avanzar gradualmente hacia el polo sur, y quizás no intentar ir allí primero”, sostuvo Glover durante el NASA Exploration Science Forum realizado el pasado 21 de julio en el Ames Research Center de la NASA, según recoge Space.com.
La distinción es importante. Glover no cuestiona que el polo sur sea uno de los principales objetivos de la exploración lunar, sino que plantea dudas sobre la conveniencia de convertir una región especialmente compleja en el escenario del primer alunizaje tripulado de Artemis.
¿Por qué sería más seguro aterrizar cerca del ecuador?
El astronauta apunta principalmente a dos factores: la iluminación y la posibilidad de responder rápidamente ante una emergencia.
El polo sur lunar presenta condiciones muy particulares. Debido al ángulo con el que llega la luz solar, existen regiones que permanecen permanentemente en sombra, mientras que cerca del ecuador es posible seleccionar lugares con condiciones de iluminación más favorables.
Esto no solo facilita las operaciones sobre la superficie. También puede resultar importante para los sistemas que dependen de energía solar.
Pero la principal preocupación planteada por Glover tiene relación con qué ocurriría si un astronauta necesitara abandonar la superficie lunar inmediatamente después del alunizaje.
Para facilitar las misiones hacia el polo sur, la NASA había considerado una órbita halo casi rectilínea (NRHO), una trayectoria polar, elíptica y de gran altitud alrededor de la Luna.
Debido a su forma y largo periodo orbital, las oportunidades para despegar desde el polo sur y encontrarse con la cápsula Orion podrían abrirse solamente una vez por semana.
Glover puso como ejemplo una emergencia médica inmediatamente después de llegar a la superficie.
“Estás atrapado durante una semana. Eso es algo importante para mí y no me gusta ese plan”, señaló.
“El ecuador me da la oportunidad de salvar a esa persona”, agregó.
Por eso, para Glover, si la prioridad es regresar rápidamente a la superficie lunar, sería preferible comenzar por un lugar más familiar y operacionalmente sencillo.
“Si queremos aterrizar pronto: familiaridad, luz diurna, ecuador”, resumió.
Entonces, ¿por qué la NASA quiere el polo sur?
Hay una poderosa razón para asumir todas esas dificultades: el agua.
Las regiones permanentemente en sombra de algunos cráteres del polo sur albergarían importantes depósitos de hielo. Se trata de un recurso especialmente valioso si el objetivo deja de ser simplemente visitar la Luna y pasa a ser permanecer allí durante periodos prolongados.
Ese hielo podría utilizarse para obtener agua potable, protección frente a la radiación e incluso elementos necesarios para producir combustible, entre otras aplicaciones.
Precisamente, uno de los grandes objetivos del programa Artemis es avanzar hacia una presencia humana sostenible y de largo plazo en la superficie lunar, utilizando además la experiencia obtenida allí para preparar futuras misiones humanas hacia Marte.
Pero existe otro elemento que añade presión al calendario estadounidense: China.
El gigante asiático también trabaja para llevar astronautas a la Luna y mantiene como objetivo realizar una misión tripulada hacia 2030. Su programa ya ha conseguido alunizajes robóticos y retornos de muestras tanto desde la cara visible como desde la cara oculta de nuestro satélite.
Esta competencia ha generado preocupación entre algunos políticos y representantes de la industria espacial estadounidense ante la posibilidad de que China consiga llegar al polo sur antes que Estados Unidos.
No se trata, por tanto, de que la NASA pueda simplemente “apropiarse” de una región lunar, sino de una competencia por quién logra establecer primero una presencia efectiva en uno de los lugares considerados estratégicos para la futura exploración del satélite.
Artemis IV será la encargada del alunizaje
Los planes del programa Artemis han cambiado considerablemente.
La próxima misión será Artemis III, programada para 2027. Cuatro astronautas despegarán a bordo de Orion para realizar pruebas de encuentro y acoplamiento con los sistemas de aterrizaje lunar comerciales desarrollados por SpaceX, con Starship, y Blue Origin, con Blue Moon.
Si todo avanza según lo previsto, Artemis IV intentará realizar el primer alunizaje tripulado del programa hacia fines de 2028.
Para conseguirlo, al menos uno de los dos módulos lunares deberá estar preparado, un punto particularmente relevante considerando los retrasos que han experimentado ambos proyectos.
Y aquí aparece otro elemento que podría terminar dando la razón, al menos parcialmente, a Glover.
SpaceX también quiere cambiar el plan
La arquitectura de Artemis IV todavía podría experimentar modificaciones.
El plan original contemplaba que Orion entrara en una órbita NRHO y se acoplara con Gateway, la estación espacial lunar proyectada por la NASA. Los astronautas pasarían entonces al módulo de aterrizaje para descender hasta la superficie.
Sin embargo, Gateway dejó de formar parte de esta arquitectura, mientras la NASA ha puesto mayor énfasis en desarrollar infraestructura directamente sobre la superficie.
SpaceX también está estudiando una alternativa para Artemis IV que prescindiría de la NRHO.
Según recoge Space.com, Jessica Jensen, vicepresidenta de Customer Operations and Integration de SpaceX, explicó en junio que existe un plan actualizado con la NASA que contempla acoplar Starship y Orion inicialmente en órbita terrestre.
Starship realizaría posteriormente la inyección translunar llevando a Orion acoplada.
De acuerdo con Jensen, esta arquitectura tendría una ventaja particularmente importante: los astronautas podrían abortar desde la superficie lunar prácticamente en cualquier momento, en lugar de tener que esperar varios días por una ventana de encuentro orbital.
Además, permitiría reducir la cantidad de propelente que Starship necesitaría acumular en el espacio y disminuir algunos riesgos para el calendario de la misión.
La discusión, por tanto, va más allá de la opinión de un astronauta.
La propia arquitectura con la que Estados Unidos pretende volver a pisar la Luna todavía está evolucionando, mientras la NASA, SpaceX y Blue Origin intentan encontrar la manera más segura y viable de hacerlo.
Glover no propone abandonar el polo sur. Su planteamiento es más sencillo: llegar hasta allí gradualmente.
Después de más de medio siglo sin seres humanos sobre la superficie lunar, la NASA deberá decidir si su primer paso debe llevarla directamente a uno de los lugares más valiosos —y complejos— de la Luna.











