Un ciberdelincuente logró vulnerar sitios web de más de 100 empresas utilizando agentes de inteligencia artificial que realizaron prácticamente todo el trabajo. La operación, que incluyó ataques contra más de 1.200 páginas, tuvo un costo estimado de apenas US$5.000 en procesamiento de IA.

El caso fue revelado este lunes 19 de octubre por la agencia Reuters, a partir de una investigación de la empresa de ciberseguridad NorForge. Entre las compañías cuyos sitios fueron comprometidos figuran Deere, fabricante de maquinaria agrícola; SharkNinja, especializada en electrodomésticos; y Cummins, dedicada a la fabricación de motores.

Lo llamativo es que el responsable no necesitó intervenir constantemente para ejecutar los ataques. En su lugar, utilizó herramientas de inteligencia artificial capaces de buscar vulnerabilidades, analizar sistemas y realizar intentos de intrusión durante horas.

Según los investigadores, cada ataque exitoso tuvo un costo aproximado de US$50, una cifra que refleja cómo estas tecnologías pueden reducir considerablemente los recursos necesarios para ejecutar operaciones informáticas complejas.

Cómo un solo hacker consiguió atacar más de 1.200 sitios web

La operación fue descubierta por Snorre Fagerland, investigador principal de amenazas de NorForge, mientras examinaba instalaciones de Cairn, una plataforma de código abierto que permite coordinar agentes de inteligencia artificial.

Durante su investigación, Fagerland identificó más de una veintena de instalaciones utilizadas con fines maliciosos. Una de ellas llamó especialmente su atención por la cantidad de objetivos y el nivel de autonomía de los sistemas empleados.

El responsable, que se comunicaba en chino, entregaba instrucciones breves a los agentes de IA y posteriormente dejaba que estos desarrollaran las tareas.

En algunos casos, las órdenes tenían menos de 100 caracteres. A partir de esas indicaciones, los sistemas comenzaban a examinar los sitios seleccionados, identificar posibles debilidades y probar distintas formas de acceder a ellos.

El proceso podía extenderse durante varias horas sin necesidad de una supervisión humana permanente.

De acuerdo con la investigación, las intrusiones exitosas requerían alrededor de 23 horas de trabajo automatizado, durante las cuales los agentes realizaban numerosas comprobaciones antes de conseguir acceso.

La campaña se concentró principalmente en sitios web de Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón.

Aunque los agentes intentaron comprometer más de 1.200 páginas, lograron vulnerar algo más de un centenar. Por lo tanto, la cifra total de objetivos no corresponde a sitios efectivamente hackeados.

Empresas afectadas responden a la investigación

Reuters revisó parte de la actividad detectada por NorForge e identificó de manera independiente a varias de las empresas involucradas.

Entre ellas se encuentra Deere, conocida por su maquinaria agrícola. La compañía indicó que no había encontrado evidencia de acceso a información sensible.

SharkNinja, por su parte, confirmó que el incidente afectó a un sitio de soporte y aseguró que la situación fue contenida.

En el caso de Cummins, la empresa señaló que estaba investigando un posible ciberataque relacionado con una página administrada por uno de sus proveedores externos.

Estos antecedentes son importantes porque la detección de una intrusión no implica necesariamente que los atacantes hayan conseguido robar información confidencial.

Reuters tampoco pudo determinar cuánto material habría sido sustraído durante la operación.

La inteligencia artificial está cambiando los ciberataques

El caso expone una de las preocupaciones que ha surgido con el desarrollo de los agentes de inteligencia artificial: su capacidad para ejecutar tareas complejas de manera autónoma.

A diferencia de un chatbot convencional, que normalmente responde a instrucciones individuales, un agente puede organizar una secuencia de acciones, utilizar herramientas y continuar trabajando hasta completar un objetivo.

Estas capacidades tienen aplicaciones legítimas en programación, investigación y automatización de procesos. Sin embargo, también pueden ser aprovechadas para actividades maliciosas.

En la operación documentada por NorForge, los agentes fueron utilizados para realizar tareas que tradicionalmente requerían una participación mucho mayor de especialistas en ataques informáticos.

La investigación también muestra que el costo de estas operaciones puede disminuir cuando una misma persona utiliza sistemas automatizados para trabajar sobre numerosos objetivos.

Eso no significa que la inteligencia artificial pueda vulnerar cualquier sitio web ni que todos los intentos sean exitosos. De hecho, la mayoría de los objetivos identificados en esta campaña no fueron comprometidos.

Lo que cambia es la posibilidad de mantener múltiples intentos durante períodos prolongados, con una intervención humana relativamente limitada.

¿Qué implica este caso para la seguridad de los sitios web?

Aunque la investigación no identifica empresas chilenas entre las afectadas, el caso tiene implicancias para organizaciones que administran sitios web, tiendas en línea y servicios digitales.

Las vulnerabilidades aprovechadas por herramientas automatizadas no dependen necesariamente del país donde opera una empresa. Un sitio con sistemas desactualizados, configuraciones inseguras o controles de acceso deficientes puede quedar expuesto a intentos de intrusión.

Por eso, medidas como mantener actualizados los programas, proteger las cuentas administrativas con autenticación multifactor, revisar los permisos de acceso y supervisar la actividad de los servidores siguen siendo relevantes.

La diferencia es que ahora los responsables de ataques informáticos pueden utilizar inteligencia artificial para ampliar la cantidad de objetivos que examinan y automatizar parte del proceso.

El caso revelado por Reuters muestra hasta dónde ha avanzado esa capacidad: un solo operador consiguió comprometer más de 100 sitios web con una inversión estimada de US$5.000.

Y aunque todavía existen limitaciones importantes, la investigación plantea un desafío para la ciberseguridad: defender sistemas frente a herramientas capaces de buscar fallas y realizar intentos de intrusión durante horas, sin necesitar instrucciones constantes de una persona.