Cambiar los relojes dos veces al año podría convertirse en cosa del pasado en Chile. Un grupo de senadores presentó un proyecto de ley que busca terminar con los cambios estacionales y establecer una hora oficial permanente para el país.

La iniciativa fue ingresada el pasado 9 de septiembre y propone que la mayor parte de Chile continental permanezca durante todo el año en UTC-4, evitando los adelantos y retrasos de una hora que actualmente se realizan dependiendo de la época.

El proyecto fue presentado por las senadoras Paulina Núñez, Camila Flores y Paulina Vodanovic, junto a los senadores Carlos Kuschel y Andrés Longton.

La propuesta ya inició su primer trámite constitucional en el Senado y fue derivada a la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización.

¿Qué hora tendría Chile durante todo el año?

El proyecto no establece el mismo huso horario para todo el territorio nacional debido a las diferencias geográficas del país.

La propuesta contempla UTC-4 para la mayor parte de Chile continental, mientras que Aysén y Magallanes permanecerían en UTC-3 durante todo el año.

Rapa Nui y la isla Salas y Gómez, en tanto, utilizarían permanentemente UTC-6.

Esto significaría terminar con una práctica que en Chile se ha extendido durante décadas: adelantar o retrasar los relojes dependiendo de la temporada.

Según los antecedentes recogidos por el Senado, actualmente Chile es el único Estado soberano de Sudamérica que mantiene cambios estacionales de hora.

Los impulsores del proyecto señalan además que, de los 195 Estados soberanos reconocidos en el sistema de Naciones Unidas, aproximadamente 56 realizan algún cambio anual de hora, mientras que 139 mantienen un horario estable durante todo el año.

¿Por qué se quiere terminar con el cambio de hora?

Uno de los principales argumentos detrás de la propuesta tiene relación con sus posibles efectos sobre el sueño y los ritmos biológicos.

La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) ha respaldado eliminar los cambios estacionales y adoptar permanentemente la denominada hora estándar.

La organización sostiene que esta alternativa se encuentra mejor alineada con la biología circadiana humana y advierte que las transiciones entre horarios pueden tener consecuencias sobre la salud y la seguridad.

La AASM ha relacionado particularmente el cambio hacia el horario de verano con mayores riesgos de accidentes de tránsito, eventos cardiovasculares y alteraciones del estado de ánimo. También sostiene que mantener permanentemente la hora estándar permite una mejor sincronización entre el reloj biológico y el ciclo natural de luz y oscuridad.

¿Qué pasaría con celulares y computadores?

Si la iniciativa se convierte en ley, los usuarios no deberían tener que modificar manualmente la hora de sus celulares, computadores o relojes conectados a internet, siempre que tengan activada la configuración automática de fecha y hora.

Los sistemas operativos modernos utilizan bases de datos de zonas horarias que incorporan las reglas aplicadas por los distintos países y territorios.

Por ello, ante modificaciones oficiales de los husos horarios, estas reglas deben ser actualizadas y posteriormente distribuidas mediante actualizaciones de los sistemas.

Algo similar ocurre con servidores, calendarios, aplicaciones y otros servicios digitales que necesitan conocer no solamente qué hora es en un país, sino también las reglas que determinan sus cambios a lo largo del año.

La modificación, por lo tanto, parece tan sencilla como dejar de mover las manecillas del reloj, pero detrás existe toda una infraestructura tecnológica encargada de conseguir que millones de dispositivos sepan exactamente qué hora es.

Por ahora, sin embargo, nada cambia: el proyecto recién comenzó su tramitación legislativa y deberá superar las distintas etapas del Congreso antes de convertirse eventualmente en ley.