Meta dio marcha atrás en parte de los cambios que prepara para las cuentas comerciales de Facebook e Instagram, luego de que una cláusula sobre la recopilación de contenidos desde sitios web encendiera las alarmas entre medios de comunicación y especialistas en derechos digitales.

La compañía eliminó una referencia explícita al entrenamiento de inteligencia artificial de sus nuevas condiciones comerciales, que comenzarán a regir el próximo 30 de octubre. Sin embargo, la modificación no terminó con la controversia: expertos legales advierten que el texto todavía concede permisos amplios para recopilar información de páginas vinculadas a cuentas empresariales.

El cambio fue documentado por Nieman Journalism Lab, medio especializado de la Universidad de Harvard, que había revelado inicialmente el alcance de las nuevas condiciones.

¿Qué cambió en las condiciones de Meta?

La versión original autorizaba a Meta a utilizar herramientas automatizadas para acceder, analizar y recopilar información de sitios web relacionados con productos o servicios de empresas que utilizan sus plataformas.

La autorización incluía expresamente la posibilidad de emplear esos contenidos para desarrollar, mejorar y entrenar productos de la compañía, lo que abrió interrogantes sobre su eventual utilización en modelos de inteligencia artificial.

Tras la publicación de los primeros cuestionamientos, Meta modificó el documento el viernes 16 de octubre.

La nueva redacción eliminó la palabra relacionada con entrenamiento y limitó los usos descritos a productos publicitarios y empresariales. No obstante, mantuvo las autorizaciones para rastrear páginas, recopilar información y utilizarla en el desarrollo y mejora de esos servicios.

Esa diferencia es precisamente la que mantiene abierto el debate.

Matt Topic, abogado especializado en propiedad intelectual, advirtió a Nieman Lab que la nueva versión sigue permitiendo utilizar contenidos recopilados para desarrollar productos empresariales, una categoría que podría incluir herramientas basadas en inteligencia artificial.

Por su parte, James Grimmelmann, profesor de Derecho Digital de la Universidad de Cornell, cuestionó que el documento conserve una definición amplia de los sitios que pueden considerarse asociados a los productos o servicios de una empresa.

En otras palabras, eliminar una referencia explícita al entrenamiento de IA no necesariamente impide que la información recopilada pueda utilizarse en el desarrollo de herramientas que incorporen esa tecnología.

¿Qué significa para quienes tienen cuentas comerciales en Facebook e Instagram?

Las nuevas condiciones están dirigidas a empresas y organizaciones que utilizan las herramientas comerciales de Meta, incluidas aquellas que administran páginas de Facebook, perfiles empresariales de Instagram y otros servicios vinculados a su ecosistema.

La controversia no se refiere únicamente a las fotografías, publicaciones o videos que una empresa comparte dentro de esas plataformas.

El punto cuestionado es que los términos también contemplan el acceso automatizado a contenidos disponibles en sitios web relacionados con sus productos o servicios.

Esto podría involucrar a tiendas en línea, medios de comunicación, emprendimientos y otras organizaciones que mantienen una presencia comercial en Facebook o Instagram.

Sin embargo, no significa que Meta vaya a descargar automáticamente todos los contenidos de cualquier empresa ni que exista evidencia de que esté utilizando esas páginas para entrenar sus modelos de IA bajo las nuevas condiciones.

Lo que está en discusión es el alcance de los permisos establecidos en el documento y cómo podrían interpretarse o aplicarse.

Según Nieman Lab, las cuentas comerciales no cuentan con una opción específica para rechazar únicamente estas condiciones antes de su entrada en vigor. Quienes no estén de acuerdo deben dejar de utilizar los productos de Meta con fines comerciales.

Meta asegura que respetará las restricciones de los sitios web

Frente a los cuestionamientos, Meta sostuvo que las modificaciones buscan reunir y aclarar disposiciones que anteriormente estaban distribuidas en diferentes documentos.

La empresa aseguró que los permisos de rastreo están relacionados con sus servicios publicitarios y comerciales, y no con una autorización general para recopilar noticias o entrenar modelos de inteligencia artificial.

También afirmó que los propietarios de sitios web pueden seguir utilizando archivos robots.txt, que permiten indicar a los rastreadores automatizados qué contenidos deberían evitar.

No obstante, los especialistas consultados por Nieman Lab cuestionaron que las nuevas condiciones no incluyan una obligación expresa de respetar esas preferencias.

Benjamin Sobel, profesor de Derecho de la Universidad de Wisconsin, explicó que robots.txt permite comunicar restricciones, pero su cumplimiento depende de los operadores de los sistemas automatizados.

La controversia también provocó reacciones entre organizaciones de medios de comunicación de Estados Unidos y Europa, que solicitaron revisar el alcance de las nuevas condiciones y sus posibles efectos sobre los derechos de autor.

Por ahora, Meta mantiene previsto que los términos comerciales actualizados entren en vigor el 30 de octubre de 2026.

Hasta entonces, la principal interrogante sigue siendo si los cambios introducidos por la compañía son suficientes para limitar el uso de contenidos externos o si las autorizaciones conservadas en el documento permiten una interpretación más amplia de lo que Meta asegura que pretende hacer.