Los servicios de streaming parecían haberlos condenado definitivamente al pasado, pero los discos compactos están protagonizando un inesperado regreso en Estados Unidos.

De acuerdo con datos de la Recording Industry Association of America (RIAA), recogidos por TechCrunch, durante el primer semestre de 2026 se vendieron 17,5 millones de CD, un aumento del 45,7% frente a los cerca de 12 millones comercializados durante el mismo período de 2025.

El crecimiento es todavía más pronunciado cuando se observan los ingresos. Las ventas de CD generaron US$171,1 millones durante los primeros seis meses del año, un 58,6% más que los aproximadamente US$107,9 millones registrados en igual período del año pasado.

El fenómeno resulta particularmente llamativo porque ocurre en una industria donde Spotify, Apple Music y otras plataformas de streaming se han convertido desde hace años en la principal forma de escuchar música.

Pero los CD parecen haber encontrado una nueva oportunidad.

Los CD vuelven después de un mal 2025

El repunte rompe, además, con lo ocurrido durante el año pasado.

Según los datos de la RIAA, durante todo 2025 se comercializaron 29,5 millones de CD, frente a los 33,3 millones de unidades de 2024. Esto representó una caída del 11,6%.

Los ingresos también habían retrocedido, aunque en este caso las comparaciones requieren cautela. La RIAA modificó en 2025 la metodología utilizada para calcular los ingresos, pasando de estimaciones de valor minorista a valor mayorista.

Por eso, las unidades vendidas permiten observar mejor el fenómeno: los CD venían perdiendo terreno y durante 2026 volvieron inesperadamente a crecer.

Y no están solos.

Los ingresos provenientes de formatos físicos de música alcanzaron los US$731,5 millones durante el primer semestre de 2026, un aumento del 25,9%. El vinilo, que lleva varios años protagonizando su propio regreso, incrementó sus ingresos un 17,7%.

La generación que está redescubriendo la tecnología del pasado

Como apunta TechCrunch, el fenómeno coincide con un renovado interés por tecnologías que parecían destinadas a desaparecer.

Cámaras digitales compactas, teléfonos básicos o dumbphones, máquinas de escribir, teléfonos fijos, vinilos y ahora los CD están encontrando nuevamente público, particularmente entre consumidores jóvenes.

Y hay una paradoja interesante detrás de esta tendencia.

Para buena parte de la generación Z, utilizar un CD, una cámara digital antigua o incluso un teléfono con funciones limitadas no necesariamente significa regresar a una tecnología que utilizaron durante su infancia. En muchos casos, están descubriendo por primera vez dispositivos que pertenecieron a generaciones anteriores.

Parte del atractivo parece estar precisamente en sus limitaciones.

Un CD no tiene un algoritmo recomendando inmediatamente qué escuchar después. Tampoco envía notificaciones ni intenta mantener al usuario conectado permanentemente. Se compra un disco, se introduce en un reproductor y se escucha.

La misma lógica ayuda a explicar parte del renovado interés por cámaras compactas o teléfonos básicos: dispositivos diseñados para hacer una cantidad limitada de cosas, en una época donde un smartphone intenta hacerlo prácticamente todo.

El regreso podría ser incluso mayor de lo que muestran las cifras

Los números de la RIAA tampoco cuentan toda la historia.

Según destaca TechCrunch, sus estadísticas no contemplan el mercado de segunda mano, por lo que quedan fuera los CD comprados en tiendas de artículos usados, ferias, ventas particulares o plataformas dedicadas a productos antiguos.

Tampoco existe una forma sencilla de cuantificar otra vía por la que estos discos están llegando a usuarios más jóvenes: las colecciones que pasan de padres a hijos.

Por ahora, el streaming continúa dominando ampliamente la industria musical y nada indica que el CD vaya a recuperar el protagonismo que tuvo durante los años 90 y comienzos de los 2000.

Pero los números de 2026 muestran algo que hace pocos años parecía improbable: el formato que el streaming supuestamente iba a enterrar todavía tiene público y, al menos por ahora, ese público está creciendo.