La era de John Ternus al frente de Apple comienza a mostrar sus primeras diferencias respecto de los 15 años en que Tim Cook dirigió la compañía. A solo semanas de asumir como CEO, el ejecutivo ya evalúa cambios importantes en la forma en que la empresa desarrolla productos y organiza sus equipos.
De acuerdo con un reporte de Bloomberg, elaborado por el periodista Mark Gurman, Ternus busca acelerar el desarrollo de nuevos dispositivos, ampliar el catálogo de Apple y construir una organización más ágil, con un mayor protagonismo de la ingeniería.
Entre las ideas que se han discutido internamente aparece incluso modificar una de las costumbres más reconocibles de Apple: concentrar buena parte de sus lanzamientos en determinados momentos del año.
Más productos y no necesariamente esperar hasta septiembre
Una de las propuestas es depender menos de los tradicionales ciclos de lanzamientos de primavera y otoño en Estados Unidos y distribuir la llegada de nuevos dispositivos con mayor frecuencia durante el año.
La intención sería que Apple pueda desarrollar y presentar productos más rápidamente y, al mismo tiempo, adoptar una actitud más experimental ante los cambios que está provocando la inteligencia artificial en la industria tecnológica.
Esto no significa que Apple vaya a abandonar inmediatamente sus grandes eventos ni que desaparezca el tradicional lanzamiento anual del iPhone. Se trata, por ahora, de ideas que Ternus ha discutido internamente y cuya implementación podría tomar tiempo.
Sin embargo, dentro de la compañía ya existiría presión para aumentar el ritmo. Personas familiarizadas con el funcionamiento interno de Apple describieron a Bloomberg un escenario en que los equipos de desarrollo están siendo empujados a entregar más productos, con mayor frecuencia y en plazos más breves.
Menos capas entre los ingenieros y los ejecutivos
El cambio que plantea Ternus no estaría limitado al calendario de productos.
El nuevo CEO también busca una estructura más pequeña y centrada en ingeniería, lo que podría implicar eliminar algunos puestos de administración intermedia para reducir las capas que actualmente separan a los ingenieros de los principales ejecutivos de Apple.
Algunos movimientos ya comenzaron.
Según Bloomberg, durante las últimas semanas Apple prescindió de varios engineering program managers (EPM) dentro de su división de ingeniería de hardware, profesionales encargados de coordinar equipos y supervisar los calendarios de desarrollo de los productos.
Los cambios alcanzaron a distintos responsables del área, incluidos cerca de media docena de directores.
La filosofía tampoco sería completamente nueva para Ternus. Cuando todavía estaba al frente de ingeniería de hardware, el ejecutivo ya había planteado internamente que Apple debía contratar menos personas, exigir más a sus actuales equipos y reducir el crecimiento de su estructura.
La IA también entra en la ecuación
El objetivo de reducir costos coincide además con otro desafío para Apple: determinar cuánto trabajo puede asumir la inteligencia artificial dentro de la propia compañía.
Bloomberg reportó que Apple llegó a estudiar durante este año un plan que podía afectar a unos 5.000 trabajadores de AppleCare ante la posibilidad de utilizar agentes de IA para realizar parte de esas tareas.
Ese plan finalmente fue detenido.
La compañía también ha realizado ajustes en áreas relacionadas con Siri, Vision Pro y desarrollo de software vinculado a inteligencia artificial.
Todo esto ocurre mientras Apple intenta acelerar su respuesta frente a una industria tecnológica que se está moviendo rápidamente alrededor de la IA, precisamente uno de los ámbitos donde la compañía ha enfrentado mayor presión durante los últimos años.
Las primeras pistas de la Apple de Ternus
Ternus asumió como CEO de Apple el 1 de septiembre, sucediendo a Tim Cook y poniendo fin a una etapa de 15 años al frente de la compañía.
Su llegada también tiene una particularidad: antes de convertirse en máximo ejecutivo, pasó gran parte de sus 25 años en Apple ligado directamente al desarrollo de hardware.
Los cambios que ahora estudia entregan las primeras pistas de cómo esa experiencia podría trasladarse a toda la empresa: menos capas administrativas, más peso para los ingenieros, ciclos de desarrollo más rápidos y una disposición mayor a experimentar con nuevos productos.
El desafío será hacer todo eso sin perder una característica que durante décadas ha definido a Apple: controlar cuidadosamente qué productos llegan al mercado y cuándo lo hacen.











