Los PHEV ya superan las 4.400 unidades comercializadas en el país durante 2026. La tecnología combina conducción eléctrica para los trayectos cotidianos con un motor a combustión para viajes más largos, pero también requiere algunos cuidados para aprovechar mejor su batería.
La electromovilidad continúa ganando espacio en Chile y los vehículos 100% eléctricos ya no son los únicos protagonistas. Los híbridos enchufables, conocidos como PHEV (Plug-in Hybrid Electric Vehicles), están mostrando uno de los mayores crecimientos dentro del mercado automotor nacional.
Entre enero y julio de 2026 se comercializaron 4.429 vehículos híbridos enchufables en Chile, lo que representa un aumento de 219,6% respecto del mismo período de 2025, según cifras de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC).
El crecimiento se da en un escenario general de expansión de los vehículos de cero y bajas emisiones. Durante los primeros siete meses del año se comercializaron 34.818 unidades de estas categorías, un 95,4% más que en el mismo período del año anterior.
¿Qué es un híbrido enchufable?
A diferencia de un híbrido convencional, un PHEV cuenta con una batería de mayor capacidad que puede cargarse conectando el vehículo a una fuente externa de electricidad.
Esto permite realizar parte de los desplazamientos cotidianos utilizando únicamente el motor eléctrico y recurrir al motor a combustión cuando se necesita recorrer distancias mayores.
La combinación busca entregar conducción eléctrica para el uso diario y autonomía adicional para viajes más largos.
Modelos como los Lynk & Co 01 y 08 utilizan este sistema y, de acuerdo con la marca, ofrecen autonomías eléctricas de hasta 75 y 245 kilómetros, respectivamente.
Pero a medida que esta tecnología gana presencia también aparecen dudas entre los usuarios: ¿hay que cargar la batería todos los días?, ¿es malo mantenerla al 100%?, ¿la carga rápida reduce su vida útil?
Hay tres claves para entender cómo aprovecharla mejor.
1. La frecuencia de carga no es lo más importante
Uno de los mitos más comunes es que conectar repetidamente un vehículo eléctrico o híbrido enchufable acelera el desgaste de su batería.
Sin embargo, el número de veces que se enchufa no es el único factor relevante. Las condiciones de uso, la temperatura y los patrones de carga también pueden influir en la degradación de las baterías de ion-litio.
Un estudio de Geotab realizado sobre más de 22.700 vehículos eléctricos estimó una degradación promedio cercana al 2,3% de capacidad anual y encontró diferencias asociadas a los patrones de carga.
Para el uso cotidiano, la carga en corriente alterna (AC) puede ser una alternativa adecuada, mientras que la carga rápida en corriente continua (DC) resulta especialmente útil cuando se necesita recuperar autonomía en poco tiempo.
En el caso del Lynk & Co 08, por ejemplo, la marca señala que puede pasar del 30% al 80% mediante carga rápida DC en aproximadamente 28 minutos.
2. No es necesario mantener la batería siempre al 100%
Una carga completa no tiene que ser necesariamente el objetivo de todos los días.
Como ocurre con otras baterías de ion-litio, mantenerlas durante períodos prolongados en estados de carga extremadamente altos o bajos puede contribuir a su degradación.
Por eso, para el uso habitual puede ser conveniente utilizar rangos intermedios de carga y reservar el 100% para aquellos momentos en que realmente se necesite la máxima autonomía.
Los vehículos modernos también incorporan sistemas de gestión de batería que monitorean variables como la temperatura, el voltaje y el estado de carga para ayudar a proteger el sistema.
“Todos administramos una batería de litio a diario y casi no lo pensamos: la del celular. La diferencia es que un vehículo cuenta con sistemas de gestión que monitorean permanentemente factores como la temperatura, el voltaje y el estado de carga para proteger la batería”, explica José Luis Díaz, Product Manager de Lynk & Co Chile.
3. Si es enchufable, aprovechar la carga es parte de la gracia
Puede parecer obvio, pero un PHEV está diseñado precisamente para aprovechar la energía almacenada en su batería.
Cargarlo regularmente permite realizar una mayor proporción de los trayectos en modo eléctrico, reduciendo la necesidad de utilizar el motor a combustión cuando la autonomía eléctrica sea suficiente.
Además, sistemas como la regeneración de energía durante el frenado y la desaceleración permiten recuperar parte de la energía que de otra manera se perdería.
“Entender cómo funciona la tecnología también ayuda a utilizarla mejor”, señala Díaz.
Una tecnología que gana espacio en Chile
El crecimiento de los híbridos enchufables muestra que la transición hacia una movilidad más electrificada no necesariamente implica pasar directamente desde un vehículo convencional a uno 100% eléctrico.
Los PHEV ofrecen una alternativa intermedia: permiten aprovechar la conducción eléctrica en los desplazamientos cotidianos y, al mismo tiempo, mantener la flexibilidad de un motor a combustión para trayectos de mayor distancia.
Con las ventas creciendo con fuerza, el desafío ahora no es solo aumentar la disponibilidad de estos vehículos, sino también que los usuarios conozcan cómo funcionan sus baterías y cómo utilizarlas de manera adecuada para aprovechar su rendimiento a largo plazo.












